Història aragonesa del pontificat d’Alexandre VI (6)

escut_Borja{9} Cómo el sancto senyor Alexandro, el papa, públicamente dentro el palatio appostólico casa matrimonialmente a su fixa con el senyor de Pésaro, barón ytálico. Fue notable fiesta, pocho honesta para la Ecclesia.

La Sancta Scriptura cantó: “Generatio rectorum benedicetur”. Fue esti summo pontíffice loablemente e mucho digna dotado e acompanyado de muchos fixos, másculos con féminas. Todos dexados, en esti caso vengo a fablar solamente de la dama bella, carne tierna que naturalmente acostumbra mucho plazer a los hombres y excita las flamas venéreas al plazer e generación umana; ésta fue llamada dona Lucrecia; por excellencia d’aquella otra romana le fue puesti [sic] nombre. Seyendo cardinal su sanctedat, fizo matrimonio primero con el fixo del egregio comde d’Anversa, de casa de Próxita, en regno de Valencia, y sposados por medio de procuradores. Assumpto en el papado, el comde con su fixo vinieron de Valencia en Roma por dar [17] conclusión al matrimonio, de los quales el pontíffice se fizo beffa.

Y empués contrayó matrimonio d’esta dona Lucrecia con [espai en blanc], senyor de Pésaro, assaz senyor e barón assenyalado en la Ytalia. Tuvo orden su sanctedat que esti senyor de Pésaro vino en Roma por dar complimiento a esti matrimonio, y el día de domingo a nueve del mes de junio de mil quatrozientos novanta tres anyos, por la puerta Flamínea de Sancta María de Pópulo de Roma, entró en Roma. Su entrada fata palacio y empués su posada fue assaz honrada cosa, passando por la calle papal y empués a la plaça de Campo de Flor, muchas gentes d’onra famosa, milittares, ahun senyores nobles, cavalleros de título, feudatarios a la Ecclesia, y la familia honrada de su sanctedat y otra grande cavalgada andava primera número copioso; venieron empués acerqua quaranta cavallos en çerro de la brida, algunos trahían paramentos de muchos colores de sedas, magnífficamente; empués, carruage maravilloso de setanta azémilas con sus mantas, algunas de seda, bien por cierto; empués vino la guarda del papa, gente de pie mucha e bien luzida; fue muy buena cosa. Empués esti senyor de Pésaro, en medio de dos prelados, con algunos patges a cavallo antes y empués d’él, vestidos de seda, bien por cierto, circundado esti senyor de stapheros, hombres d’espuelas, dotze en nombre, vestidos de seda, pro abillados, su persona no massa –trahía cadena d’oro al cuello pro honesta–, empués prelados muchos, ecclesiásticos número copioso. Y llegados al castillo de Sancto Ángelo, la fortaleza desparó grande [17v] artellería; atronava los oydos a las gentes. Ya qu’el puente fue passado y drecha vía, dando camino por la strada sancta, vino a affrontar esta grande cavalgada a la grada de Sant Pedro y en la casa del sacristán –es posada del cardinal nombrado Sancta María in Porticho. En una sallida fue puesta la dama preciosa, parada richamente, repiquada, tochada de algunos enganyos subtilmente, acompanyada de algunas duenyas d’onor de fama maravillosa. Y veniendo el caso que entramos se vedieron, grandes y amorosas salutaciones de testa, concorrieron ensemble los labros, oxos, con las lenguas dispuestamente, y dando buelta tomó assiento en la casa que fue del cardinal Aleria, acirqua palacio. El papa fue en parte que todo esto vidió y le plazía, porque su sanctedat grandemente era amaestrado en esti arte, con todo complimiento. En la noche su sanctedat, en manera non conoscida, fizo venir esti venidero yerno a palatio, adonde fizo puyar la dama; y allí grandes tochamientos, abraçamientos y ahun besares fueron havidos, adonde cresció amor entre ellos maravillosamente. Conveniente empués fue dar complimiento a esta fiesta.

Miércoles, a dotze del mes de junio del predito mil quatrozientos novanta tres anyos, públicamente e con todo complimiento del día y dentro el palacio appostólico, en la sala mayor d’aquellas que fizo papa Innocencio, fueron fechas las sposallas pomposamente, magníffica, en la forma seguiente: primeramente, fecho grande aparato con tálamo maravilloso, huvo allí concurso grande de muxeres, las principales de Roma, jóvenes de mirable forma, [18] con sus padres, otras maridos y hermanos, muchos e grandes abillamientos de perlas e piedras finas, sedas, brochados d’oro y de plata en abundancia, con algunas otras muxeres matronas stiladas al plazer, baronessas ahun e milittares, llamadas a esti caso, de mirable forma; entre las quales fue la bella Julia, amada tanto del sumo pontíffice; relumbrava ésta con su mucha beld[at] la belleza de las otras famosas. Assentada sola en el tálamo, esta bella sposa hornada, embellescida de tantas riquezas –por cierto le davan lustre grande–, vestida de panyo brochado d’oro. D’esti arte fue por semexante la famosa Julia, ninguna differencia havía entre ellas dos, por seyer vaso papal. Esti tálamo fue puesto a una parte de la grande sala. A lo delante enfruente fue puesto el sitial del grande pontíffice, su padre, con algunos cardinales: Sant George, camarlengo, Monreal, Segorbe –tienen fixos éstos–, Alexandrino, Valencia –fixo del papa–, Sancta + Cruz, otros prelados número copioso, milittares ahun. Y con éstos fue collocado aquel cruelaz de Zaylaho, turquo, Nerón secundo, ynimigo de Christo, el qual fazía en su lengua arábicha, de su mano, hun regestro adonde continuava el que sentía e vedía desonesto o imperfeto obrar por los christianos sacerdotes, en scarnio e opprobrio del christianismo, porque empués compusiesse, en fortifficación de su secta, algunos artículos vituperando a los christianos. Apparexadas estas cosas, vino l’esposo, acompanyado mucho honradamente de muchos milittares; y seyendo en el conspecto del summo dío del mundo, el grande senyor e pontíffiçe, trayda la dama del tálamo, su sanctedat dixo las [18v] parablas pertenescientes a verdadero matrimonio, y empués, bendezidos los anillos, su sanctedat gelos puso en los dedos. Y aquí concorrieron entre ellos los grandes besos d’amor; en las otras damas, si non fue permeso el tochar, fue copia el mirar y pasear los oxos. Grandes danças, grandes alegrías fueron decontinente fechas d’esta fiesta, que más abundosamente non se podieren fazer en casas, palacios de hombres ni senyores mundanos, qu’en el palacio appostólico y present’el summo pontíffice se fizieron; y dando fin a la fiesta, el aiusto grande del género femenino, tomada su vía con los milittares e otros d’onor. En la noche seguiente fue grande cena, aves sinse número e otras viandas en grande copia. Stava assentado el summo pontíffice en cabo de la mesa; a su mano drecha, de otra simiente papal, dona Tudorina, fixa de papa Innocencio; a la sinistra la dama sposada, dona Lucrecia; al delante l’esposo, Vallencia el cardinal, empués la famosa Julia, vaso papal; al enfruente otro cardinal y la bella comtessa de la Mirándola, greca de natura, y empués otras duenyas con otros. Y su sanctedat bendezió el pan e viandas, y entraron en el comer con mucho plazer.

Sancta cosa es el matrimonio y el casar, mas fue judichado non honesto fazerlo den[tro] el palacio appostólico, adonde solía seyer la principal casa de oración; fue polluto d’esti abuso. Malos exemplos fueron éstos para los mundanos.

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