Història aragonesa del pontificat d’Alexandre VI (2)

escut_Borja{5} Cómo posa los vicios naturales e otros ahun adventicios con las virtudes de papa Alexandro. Todo bueno.

Limpiamente e sinse ningún dolo non quiero celar los vicios que natura en su adoloscencia y empués d’aquella dio a esti Alexander, nuevo pontíffice –y en aquel tiempo ante [11] su assumptión, como fue dicho, fue nombrado micer Rodrigo de Borgia, vicecanceller de la sancta Ecclesia romana–; y éstos celándolos, mi pluma fuera digna de reprehensión, porque a tantos son notos, pues con verdat se pueden e deven fablar en la presente ystoria, la qual quanto podiere porné con verdat, sinse mordimiento alguno suyo. E veniendo su etat perfeta, rigorosamente, como a [n]ube spessa pestíffera, con grande furor crescieron en él.

E porque más claramente se pueda conoscer la verdat y la extrema ruyna en que truxo a la casa, stado e criança real de Nápoles, toda aragonesa, de la qual me acompanya extremo dolor a fablar, con la corte romana por su puyamiento fue grande la división que enpués acahesció a los reyes, senyores e príncipes de cristianos y potentades ahun ytáliquas e a otros, y en todos fue seminada discordia e zizania grande porque non pensassen en su vivir dissoluto; esto fue cosa mucho piedosa. Creyó todo hombre que aquellos malos tractos, por su tanto subir, fueran olvidados y regiera maravillosamente el papado, pues de todo sabía más que otro, con simplicidat bueno; mas, contemplando en el tiempo de su cardinalado, se mostró todo glorioso, lleno siempre de pompa mundana. Fue grato con enganyo a unos e a otros, mucho vicioso e turpe en toda luxuria, por fama ahun ytálicha. Procreó fixos e fixas copia, mostrándolos públicamente a las gentes; gloriávase d’ello, que fue grande prophanatión e contra toda honestidat e vivir ecclesiásticho. De donde mucho abusó por aquellos, y nasció en él grande [11v] rapina con avaricia y a otra parte extrema prodigalidat de los bienes ecclesiásticos, de donde mucho abusó en cosas temporales e mundanas por fazerlos grandes con el papado en ducados, comdados e senyorías. Crescióle, [m]ás, grande tirannía. Siempre en cada tiempo amó la simonía; esto mostró en su electión, que con dádivas grandes corrompió el collegio por assuvir en papa. Piadosamente non acató el que era bueno y honesto; abraçava más con el vicio a los viciosos que a los honestos letrados e sabidos hombres, que perescían de fambre, y d’éstos, si a algunos puyó, empués trebajó con varias famas y extorsiones desfazerlos y echarlos por tierra. Fizo siempre pie e fundamiento de los malos y dende allí siempre apetesció en cada etat e tiempo personas sanguinolentas, más que otras dignas en religión cristiana. Su casa siempre fue pocho ecclesiástica y fue spelluncha de homicidas, de fures, de sacrílegos e otros males mundanos; para éstos era buena e reffugio contra la justicia. Veyer exercicio d’armas, sentir e ahun veyer omicidios plúgole. Todo fue siempre temporal más que spiritual, non sólo en el cardinalado, mas ahun en el pontifficado. Sembrar en la corte e fuera de aquella discordia non sólo civil, mas pestíffera forana, plúgole assaz, y su gloria fue aquella. Fue de grande ingenio, convertíalo en mal; mucho eloqüente a quanto dezir quisiesse; prometía mucho e pocho attenyía; grande simulador e dissimulador en quanto fazía, dezía e quería. De cosas possibles non solamente, mas ahun impossibles, siempre fue cúpido. Con reyes, príncipes e senyores con grandes astucias competió de [12] saber, y en la exequción fue tímido, si ya en aquella non fuesse impulso por otros. Quanto más amicicia mostrava, non con verdat la servava. Fizo pocho bien a los templos sagrados. Fue grande designador de cosas pomposas, magnífficas, superbas e sumptuosas; en castillos, fortalezas muradas e palacios quería la gloria vana d’ello y desseava fuessen vistas e loados por otros y le dassen d’ellos gloria e mucho saber. No era su par. Invidioso de saber e gloria stranya; la fama, honra e gloria aliena mucho apetescía. Con su grande eloqüencia amatava el saber de los otros; en cada etat e tiempo ninguno huvo audacia contradezirle. Apetesció en su potentado algunos exércit[os]; fizo e tr[a]ctó[l]os con avaricia; y en tiempos non dispuestos, sallió d’ellos con assaz vergüença. Estos vicios me avergüenço dezir, mas conviene porque sía nota la verdat.

Tuvo, más, dos buenas virtudes, las quales, como dixe, si mi pluma le quitava, mucho más fuera digno de reprehensión, que adonde es el vicio dévese poner la virtut, pues con verdat se fabla. Fue algún tanto piedoso: nuncha judiquó a ninguno sino forçado con sentencia, ahunque digno fuesse de muerte. El otro: huvo por mano la cirimonia ecclesiástica e pontiffical tanto e más que otro, que fue en él cosa loable. Fue, ahún más, en el çibo mucho sobrio; vivió siempre sano, suffriente mucho en cavalgar y en caças, comportava mucho el calor y el frío; cosa fue mirable.

Ora esto dexando, pues d’él y de su nueva assumptión, sanctidat e [12v] pontifficado fue fablado, cómo empués exequtó su extincto de natura contra muchos, al qual non pudo fuyr ni dexarlo aparte, ahunque quisiesse, vengo al caso de la ystoria e progresso seguiente.

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